La verbena de Carme y Noemí

San Juan en un hogar que señala la única vía posible hacia la integración de las personas con discapacidad.

Carme Cuch, de 44 años, y Noemí Miranda, de 45, que viven juntas desde hace ocho, cenaron por San Juan croquetas y huevos rellenos con mayonesa y salmón. Horas antes compraron una coca de crema en el horno Lliso Lis, en su barrio de Horta-Guinardó. Recibieron la visita de su amiga Laia Hamzaoui, de 34. Bebieron Pinky, escucharon música y jugaron a adivinar palabras. Se acostaron tarde. Fueron felices.

Puede parecer una jornada intrascendente, pero Carme y Noemí indican la única dirección correcta para la integración e inclusión social. Viven de forma independiente. Cada una trabaja en una editorial (Penguin Random House y Editec). Tienen un piso, que Noemí heredó de sus padres, y desarrollan una vida absolutamente normal. Porque ellas son como cualquiera de nosotros, aunque con un cromosoma de más.

 
En su piso del Guinardó

En su piso del Guinardó 

 Xavier Cervera

Un total de 1.824 personas con discapacidad se benefician en Catalunya de las ayudas públicas del Servicio de apoyo a la autonomía en el propio hogar. La Generalitat destinó en el 2019 más de 10,6 millones de euros a este programa. La lista de espera es enorme y la tramitación puede tardar más de 18 meses. Hay personas que tienen ya concedidas las subvenciones y esperan recibirlas desde hace tres años por falta de presupuestos.

A numerosas familias no les queda más remedio que costearse estos recursos de su propio bolsillo y acudir a entidades sin ánimo de lucro como Aura Fundació. Una educadora social de esta organización visita regularmente a Carme y Noemí para ayudarlas con la intendencia. Como la educadora social se llama Noemí Tomé y en esta casa ya hay una Noemí, nos referiremos a ella como T., la sugerencia que hizo Carme.

Con la educadora de Aura Fundació

Con la educadora de Aura Fundació 

 Xavier Cervera

T. explica que Carme (que sí recibe las ayudas) y Noemí (que las espera desde el 2019) son un ejemplo ilustrador. No todas las personas con síndrome de Down pueden alcanzar su grado de independencia y han de vivir con la familia o en residencias. Pero lo ideal es que quienes sí puedan hacerlo sigan sus pasos. Fue lo que quisieron los padres de Noemí, Montse e Isaac, que dejaron una carta póstuma con sus más íntimos deseos.

Aquella carta se resume en una frase. Que sea independiente y feliz. Pueden descansar tranquilos. Su hija y su amiga también reciben ayuda de sus familias. Ambas tienen hermanos (uno y cuatro, respectivamente) y sobrinos (dos y ocho). Van y vienen del trabajo solas, hacen la compra diaria por su cuenta (para las fotos las acompañó T.), preparan sus menús y mantienen su piso en perfecto estado de revista. Independientes y felices.

Aunque compran solas, T. las acompañó para la foto

Aunque compran solas, T. las acompañó para la foto 

 Xavier Cervera

La lucha contra las listas de espera y a favor de una inclusión social y laboral digna es uno de los caballos de batalla de Dincat, la principal representante de las personas con discapacidad intelectual en Catalunya….

 

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Fuente:  www.lavanguardia.com (Domingo Marchena)


 


 

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