En el marco del mes de la concientización sobre el síndrome de Down, Sonia Hellmann relató la historia de su hijo Valentín, de 19 años. Destacó los avances en la inclusión escolar y universitaria, el trabajo independiente y la importancia de brindar herramientas para la autonomía.

La etapa de concientización sobre el síndrome de Down invita a reflexionar sobre la inclusión real, la convivencia y la representatividad en los distintos ámbitos de la sociedad. En este contexto, Sonia Hellmann compartió la experiencia de acompañar el crecimiento de su hijo Valentín, un joven de 19 años que cursa sus estudios, realiza actividades deportivas, integra grupos juveniles y encabeza su propio microemprendimiento comercial.
En Más allá de las Barreras, Sonia remarcó que el camino de la maternidad junto a una persona con discapacidad exige un aprendizaje cotidiano y una búsqueda constante de oportunidades. “La vida me regaló un hijo con una discapacidad y ser madre de una persona con discapacidad es aprender todos los días”, deslizó Hellmann de manera categórica respecto a la perspectiva familiar. Por eso, la clave reside en no dejarse paralizar por las barreras iniciales: “Es levantarme y vivir las experiencias que la vida me regala. Para mí es un regalo de la vida”.
Evolución en las aulas y formación para la independencia
A lo largo de los últimos años, la apertura de las instituciones educativas mostró cambios significativos en materia de integración. En este proceso de aprendizaje, Valentín asiste diariamente a la escuela: por las tardes concurre al instituto Jesús Niño de Posadas, donde se encuentra en la etapa final de sus estudios secundarios. Se trata de un trayecto que implicó abrir caminos cuando la escolarización combinada recién daba sus primeros pasos.
Al recordar cómo fue el inicio de su hijo en la escuela y las diferencias que notó con el paso del tiempo, Sonia relató: “Fue difícil al comienzo. Cuando él comenzó era un chico con discapacidad por aula; hoy día ya hasta tres o más permiten por aula, y eso fue un gran avance”. Y agregó sobre el cierre de este ciclo escolar: “Estoy terminando el trayecto de escolarización y puedo decir que estoy terminando una etapa feliz de mi vida, muy orgullosa de todo lo que Valentín ha logrado”.
La rutina diaria del joven combina la educación formal en la escuela con el desarrollo laboral y social. Por las mañanas asiste a la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), donde cursa un programa de formación para el empleo y la vida independiente. Luego de ir al colegio secundario por la tarde, realiza actividad física diaria en el gimnasio, además de entrenar tenis de mesa los sábados en el marco de las actividades de la Asociación Síndrome de Down de Actividades Inclusivas (ASDAI).
Herramientas para el manejo económico y el valor de la autonomía
Para reforzar el aprendizaje práctico sobre el uso del dinero y la administración personal, la familia puso en marcha un proyecto comercial enfocado en la venta de condimentos y plantas aromáticas. El emprendimiento le permite participar activamente en ferias locales y tomar contacto directo con los clientes.
Sobre el origen de esta iniciativa, Sonia detalló: “Hace dos años tenemos un microemprendimiento de hierbas naturales y condimentos. Todo surge porque a Valentín le costaba mucho entender el manejo del dinero, entonces buscamos una alternativa como para hacerle más práctico y que pueda entenderlo en su cotidianidad”. El proyecto comenzó con el envasado de productos para el mate y el tereré, lo que facilitó su comprensión financiera a través del comercio directo.
El abordaje integral se complementa con un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud que adaptan las rutinas a sus necesidades cognitivas y de desplazamiento. Sin embargo, la premisa principal para la familia reside en impulsar el desarrollo de sus propias metas personales, que incluyen el deseo del joven de casarse y formar su propia familia en el futuro.
Al momento de dirigir un mensaje a otras familias que transitan situaciones similares, Sonia fue enfática sobre la postura que se debe adoptar frente a un diagnóstico médico:
“En principio, no encapsularse en el diagnóstico. Denle todas las herramientas que puedan y que estén a su alcance para que puedan lograr la autonomía y ser cada día más independientes, para que se puedan valer por sí mismos”….
Fuente: misionesonline.net (Manolo Britez)