Elena Cestafe Gil, Elenica, falleció el pasado domingo 5 de julio a los 83 años. Era la persona con síndrome de Down más longeva de Europa.

La Fundación Gil Gayarre anunció el pasado lunes el fallecimiento de Elena Cestafe Gil, más conocida como Elenica. Elenica no era una residente cualquiera, pues a sus 83 años tenía el récord de ser durante varios años la persona con síndrome de Down más longeva de Europa.
Sobrina de ‘doña Carmen’, la fundadora de Gil Gayarre, Elenica estaba unida a la entidad desde 1969, es decir, desde hace 57 años.
Pero, como señalan desde la Fundación, lo importante de su vida no son estos números, de récord, sino cómo los ha vivido, «rodeada del cariño y la compañía de muchas personas. De su familia, especialmente de sus padres, su hermana Pío, su sobrina Ana; y por supuesto de las personas de la Fundación, con sor Rosario, sus compañeros de la Fundación Gil Gayarre y todos los trabajadores que han tenido la fortuna de conocerla».
De ella destacan su fortaleza y su tenacidad, un carácter que le ha permitido salir adelante en momentos muy complicados de su vida y saber disfrutar de los momentos más felices, como cuando paseaba, iba a misa, leía o cantaba jotas, una de sus grandes pasiones. «Estaba orgullosa de sus orígenes maños, enamorada de cantar jotas a la Virgen del Pilar y de vestirse de baturra», cuentan desde la que ha sido su casa durante casi seis décadas.
Sin duda, Elenica ha vivido una vida plena, recibiendo y regalando cariño y siendo ejemplo de esfuerzo ante las adversidades.

Elenica, en una foto de niña.Cedida / Fundación Gil Gayarre
83 años de inclusión y cariño
Elenica, que esde la Fundación Gil Gayarre quieren rendirle homenaje publicando la carta que Elenica escribió en 2023, por su 80 cumpleaños.
Elena Cestafe Gil, como cuenta en una carta que escribió con motivo de su 80 cumpleaños, siempre fue conocida como Elenica, un diminutivo que siempre le gustó.
Como saben todos lo que la conocen, Elenica, aunque llevaba muchos años en Madrid, era aragonesa, pues nació en Zaragoza el 9 de junio de 1943. Junto a su padre José, su madre Elena y su hermana Pilar, veraneaban en Zaraut. «Me gustaba mucho jugar en la playa. Siendo un bebe, me cuidaba la tata Felisa y un poquito más mayo me cuido la tata Marina, con la que me arranque a dar mis primeros pasos. Me encantaba jugar con las muñecas y lo pasaba muy bien con las amiguitas en la Dehesa de Soria hacia el año 1948», recordaba.

Elenica pasó su infancia en Zaragoza. Allí convivió con sus amigos, sus primos y fue al colegio, de donde recuerda con cariño a su profesora María José. «Me quería muchísimo», escribía, «en el año 1960, se casó mi hermana Pilar, la Pío, y por ese motivo me hicieron unas bonitas fotos en las que voy de intelectual».
Tras el fallecimiento de su padre, en 1969, su madre decidió marcharse a vivir a Madrid, pues quería que estuviera en un colegio de educación especial para adolescentes que había fundado su tía Carmen. 10 años después, a partir del año 79, ya pasé a El Cabezo, una residencia que fue su casa hasta el día en que falleció.
En el año 1992, a los 49 años, contrajo una enfermedad que estuvo a punto de costarle vida. Según contaba, «nunca supimos cuál fue la causa, no era capaz de sostenerme en pie, perdí el apetito y no tenía ni fuerzas para hablar. Los médicos quisieron internarme, pero gracias a los profesionales que estaban en aquel entonces conmigo, Sor Rosario y mi familia que se empeñaron en mimarme, pude salir adelante contra todo pronóstico»

Pero esta no fue la única vez que demostró lo fuerte y tenaz que era, pues no hace muchos años se rompió la cadera y nadie creía que volvería andar, pero años después se la vería ‘haciendo kilómetros’ por el Cabezo. «Un día en pandemia, que unos profesionales vestidos de astronautas me buscaban como locos por todo el Cabezo, decidí que necesitaba aire fresco y al pino que me fui, sin avisar, sin ayuda, yo solita. ¡Es que no hay caída, golpe o brecha pueda conmigo! Ni si quiera un tal virus llamado COVID 19″, contaba riendo hace poco.
En todo este tiempo, Elenica nunca olvidó sus orígenes maños y disfrutaba mucho cantando ‘joticas’ a la virgen del Pilar y vistiéndose de baturra….
Fuente: 20minutos.es