Pérdida de cabello en el síndrome de Down: estas son las opciones de tratamiento

Esta es una reacción inmunológica y, por lo tanto, el tratamiento es sistémico, pero hay que considerar los efectos colaterales.

La presencia de la alopecia areata en el síndrome de Down es 6 % mayor que en la población general. Foto: Shutterstock

Tengo una niña preciosa de 4 años con síndrome de Down; le diagnosticaron alopecia areata. Le mandaron una loción, pero no funcionó. He tenido que raparla para que no se vean esos círculos en blanco. Necesito saber si hay un producto efectivo que pueda solucionar esta enfermedad, ya que ha comenzado a perder las cejas. Cuando nació, tenía abundante cabello y sus cejas eran como si se las hubieran tatuado. La caída empezó a los 3 años. Le hicieron un examen en el cuero cabelludo en un laboratorio y el resultado fue negativo, pero la dermatóloga dice que, por la caída en forma de moneda, esa es la enfermedad. Oriénteme; mi hija y yo estaremos muy agradecidas.

El síndrome de Down (SD) presenta diversas manifestaciones dermatológicas, entre ellas, un aumento en la incidencia de alopecia areata, vitiligo, dermatitis atópica, foliculitis, acné, entre otras.

La alopecia areata se debe a un proceso inflamatorio de origen autoinmune, mediado por células T, que afecta al folículo piloso, lo que conlleva la interrupción del ciclo folicular en fase anágena. La presencia de esta patología en el SD es 6 % mayor que en la población general.

La alopecia areata es conocida por producir pérdida no cicatricial del pelo en el cuero cabelludo y la barba, que afecta a zonas limitadas en forma de moneda, lo que la distingue de la tiña (escamas), que en ocasiones puede ser generalizada (universal).

El tratamiento va a depender de varios factores, como la extensión de las lesiones y las enfermedades asociadas. Se han ensayado múltiples tratamientos sin lograr un efecto deseado por tratarse de una reacción inmunológica, tratamientos tópicos (minoxidil en espuma o loción), inmunomoduladores, fototerapia, corticoides tópicos e intralesionales, análogos de las prostaglandinas e inmunoterapia de contacto.

Para cualquier tratamiento sistémico es importante valorar el riesgo/beneficio, considerar los efectos colaterales y las repercusiones a corto y largo plazo; se han utilizado corticoides orales, ciclosporina, metotrexato, sulfasalazina, inhibidores de JAK y láser….

 

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Fuente: www.eluniverso.com

 


 


 

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