La inclusión, el acompañamiento familiar y el acceso a espacios de expresión pueden marcar una gran diferencia en la vida de las personas con síndrome de Down.

Sin barreras presentó la historia de Natalia Vásquez Cueva, una joven de 19 años que encontró en la declamación y la poesía una forma de comunicar sus emociones y demostrar su talento ante la sociedad.
Natalia estudia, escribe poemas y disfruta hablar en público. Desde pequeña mostró interés por la comunicación y la lectura. “Porque me gusta la comunicación, porque me gusta expresar, exponer, porque me gusta leer, expresar mis sentimientos”, comentó Natalia Vásquez, estudiante y declamadora.
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Su historia también refleja la importancia del apoyo familiar desde los primeros años. Sus padres impulsaron su desarrollo a través de terapias, actividades en casa y espacios donde pudiera participar junto a otros jóvenes.
EL APOYO FAMILIAR AYUDA A FORTALECER LA AUTONOMÍA
Clara Rosario Cueva Escobar, madre de Natalia, recordó que el proceso estuvo lleno de aprendizaje y retos. Explicó que decidió enfocarse en las capacidades de su hija y no en las limitaciones.
“El proceso de acompañar a Natalia fue de mucho aprendizaje, de mucho empoderamiento, de sacar adelante a una niña con esa condición. Y no amilanarme, mirar su potencial de Natalia y transmitirle bastante fuerza a ella”, señaló.
Natalia llevó terapias físicas, psicoterapia e hidroterapia. Sin embargo, gran parte del trabajo también continuó en casa. Su madre buscó nuevas formas de reforzar sus habilidades y ayudó a desarrollar su seguridad frente al público.
La declamación apareció como una oportunidad importante. En el colegio, Natalia deseaba participar en las presentaciones, aunque en algunas ocasiones no la incluían.
“Y dije, no, mi niña tiene que incluirse. Y hablaba con los profesores, claro, educadamente. Por favor, incluya a Natalia que ella va a exponer, va a dar su poesía”, recordó Clara Cueva.
EL ARTE COMO HERRAMIENTA DE EXPRESIÓN
La poesía permitió que Natalia conectara con sus emociones. Sus poemas nacen de experiencias personales, recuerdos familiares y momentos cotidianos.
“Porque me gusta recitar, compongo poemas. También me gustan las emociones, los lenguajes no verbales, los lenguajes de mi cuerpo”, expresó.
Natalia contó que algunas veces escribe desde la tristeza y otras desde la alegría. “A veces me pongo triste cuando compongo un poema a mi nona. Y feliz cuando veo las plantas, a las flores. Y eso me inspira”, comentó.
Durante el programa, la joven también compartió parte de un poema que transmite un mensaje de perseverancia y libertad de expresión.
“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber”, recitó Natalia.
LA INCLUSIÓN EMPIEZA DESDE CASA Y LA ESCUELA
El testimonio de la familia también dejó un mensaje para otros padres. Eddie Vásquez Aguilar destacó la importancia del acompañamiento constante y del trabajo desde la infancia.
“Los padres deben enfocarse en sus hijos a trabajar desde que nacen para tener éxito, ya que poder incluirlos en una escuela o en educación superior se necesita mucho la conducta y el lenguaje”, explicó Eddie Vásquez, padre de Natalia.
Añadió que el proceso requiere paciencia y compromiso familiar. “Sabemos que ellos aprenden despacio, más lento, pero lo logran todos siempre y cuando nosotros los apoyemos”.
Natalia aprovechó el espacio para motivar a otros jóvenes a continuar con sus metas y confiar en sus capacidades….
Fuente: www.tvperu.gob.pe