Con una disciplina de estudio de ocho horas diarias durante casi una década, este joven de Plasencia ha logrado una plaza en la administración pública.

La historia de Raúl Lozano es un expediente de superación y constancia. Este joven de Plasencia con síndrome de Down ha conseguido lo que para muchos es una meta inalcanzable: aprobar no una, sino dos oposiciones, una autonómica y otra estatal. Su esfuerzo le ha valido una plaza de camarero limpiador en la Escuela Oficial de Idiomas de Plasencia. Raúl y su hermana Virginia han contado su historia en el programa ‘Fin de Semana‘ de COPE con Cristina López Schlichting.
La decisión de opositar fue una respuesta a la realidad laboral de su entorno. Su hermana, Virginia Lozano, explica que en Plasencia, una ciudad de unos 40000 habitantes al norte de Extremadura, las salidas laborales son escasas, y más aún para una persona con discapacidad. Tras enviar currículums sin éxito, vieron que la única opción era el empleo público. «La única solución viable que vimos fue la administración pública», ha afirmado Virginia.
Un camino de fondo
Detrás de este logro hay casi una década de disciplina silenciosa, con jornadas de estudio de ocho horas diarias. Raúl se preparaba en el despacho de procuradores de su familia, en una mesa frente a su hermana. Este largo proceso no ha estado exento de dificultades, siendo las matemáticas el mayor escollo para Raúl, un obstáculo que finalmente superó. «Para mí, lo más difícil es el problema de las matemáticas, ¿sabes? Y, matemáticas, lo conseguí», ha confesado el propio Raúl.
Virginia ha relatado cómo era el día a día del estudio, un proceso con altibajos emocionales. «Como todos los opositores, hay días buenos y hay días malos. Hay días que te levantas muy lúcido y lo pillas todo a la primera, y hay otros días que no te entra absolutamente nada», ha comentado. Ha descrito también la frustración de su hermano en los días malos y su rigurosidad, ya que siempre contrastaba la información con su profesor de la academia.
El gran motor de Raúl ha sido su deseo de ser independiente. Su máxima ilusión es tener su propia casa y, como él mismo ha afirmado con rotundidad, «Vivir solo». Su hermana Virginia ha asegurado que, aunque ahora esté nervioso por la entrevista, él se organiza bien cuando se queda solo en casa, demostrando su capacidad para la autonomía que tanto anhela.
El mejor regalo

La noticia de la plaza fue una sorpresa mayúscula. Raúl ya había aprobado los exámenes de la oposición en convocatorias anteriores, pero se quedaba fuera en la fase de concurso por los méritos. En esta ocasión, se quedó a solo unas décimas de la plaza, por lo que la familia la daba por perdida. Sin embargo, un error en la lista de admitidos que colocaba a una persona que ya tenía plaza hizo que esta quedara libre para Raúl. «Cuando nos llamaron para decirnos que sí, que había tenido la plaza, fue un subidón… nosotros la dábamos por perdida. Fue el mejor regalo que nos podían dar», ha relatado Virginia emocionada.
Raúl, que ha confesado que al recibir la noticia estuvo «contento y alegre», lleva ya un año en su puesto de trabajo. Lo que más le gusta es el ambiente laboral y la relación con sus compañeros: «Estar con los compañeros, salir de fiesta con ellos…». Su hermana ha añadido que se le ve feliz y que los usuarios de la escuela de idiomas destacan su simpatía….
Fuente: www.cope.es (Beatriz Pérez Otin)