Proyecto de danza inclusiva en Biobío impulsa la formación artística de personas con síndrome de Down

La iniciativa “Movimientos que Inspiran”, financiada por el Ministerio de las Culturas, busca fortalecer la participación de personas con síndrome de Down en las artes escénicas mediante un proceso formativo de seis meses que culminará con la creación de una videodanza en la Región del Biobío.

“Movimientos que Inspiran” es el nombre de la iniciativa desarrollada en la ciudad de Concepción, que surge a partir de una experiencia previa vivida junto a integrantes de Lavandería 21, donde las docentes Vania Quijada y Ángela Epuyao pudieron observar el talento e interés de quienes participaban por continuar desarrollando su vínculo con la danza más allá de espacios recreativos. «En este proceso pudimos evidenciar la necesidad de las y los participantes de continuar en movimiento, experimentar la danza e integrarse al mundo de las artes escénicas, puesto que su motivación y talento siempre existieron», comenta Vania Quijada.

Una visión que comparte Angela Epuyao quien destaca que  “nos dimos cuenta que había mucho interés y muchas ganas de seguir bailando y que estos eran espacios donde se creaba comunidad y se creaban lazos. Se forma un espacio contenido y amoroso, donde pueden desarrollarse socialmente, además de desarrollar sus habilidades artísticas”.

 

Formación artística especializada

A diferencia de la experiencia anterior, de carácter más breve, esta nueva versión contempla un proceso sostenido en el tiempo, diseñado para acompañar progresivamente el desarrollo de las y los participantes. El programa incluye entrenamiento corporal, clases de expresión corporal, talleres coreográficos y masterclass de ritmos urbanos y latinos, entre otras actividades orientadas a fortalecer sus herramientas artísticas y escénicas.

Para las docentes, uno de los principales desafíos ha sido contribuir a la apertura de espacios para la comunidad con síndrome de Down dentro de las artes escénicas de la región. «Sentíamos la inquietud de continuar este proceso de manera más prolongada y secuencial, con el fin de preparar sus cuerpos para la danza y nutrirles con nuevas referencias y experiencias escénicas», explica Vania Quijada.

 

Dar continuidad al proceso

La experiencia desarrollada durante la primera versión fue uno de los principales impulsos para dar continuidad al proyecto. En esa oportunidad, las docentes trabajaron junto a integrantes de Lavandería 21 en un proceso que culminó con la creación de una coreografía colectiva. A lo largo de los encuentros, identificaron la necesidad de generar espacios permanentes de formación que permitieran profesionalizar el trabajo artístico y corporal de personas con síndrome de Down en el biobío….

 

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Fuente: bionoticias.cl

 


 


 

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