«El sol que ella fue solamente se puede apagar un día como hoy de eclipse total».

Elena despedía así a su prima ‘Manolita’, una de las usuarias más longevas del Centro de Atención a la Integración (CAI) Rey Pelayo y también una de más personas con Síndrome Down de mayor edad de España. Manolita (María del Carmen Manuela Álvarez García) falleció el miércoles 12 a los 75 años de edad.
Manolita fue una de esas personas que no pasaron por la vida de puntillas. El recuerdo, por ejempl,o de su sentido del humor, capaz de convertir cualquier situación en una anécdota, hacen que este amargo trago sea más llevadero para su familia y amigos.
Nacida en Trubia el 7 de junio de 1951, fue hija única y huérfana de padre por un accidente laboral desde pequeña. Su madre regentaba un bar cerca de la fábrica y cuidó de Manolita hasta su muerte, cuando su tía se convirtió en su tutora.
Manolita pudo ir al colegio público, donde una buena profesora se empeñó en que podía llegar mucho más lejos de lo que entonces se esperaba de una persona con discapacidad intelectual. Aprendió a leer y escribir (sin faltas de ortografía), a sumar, multiplicar y, según recuerda su familia, hasta a hacer raíces cuadradas. Y no se quedó ahí. Consiguió que la aceptaran en una academia de secretarias. Allí aprendió mecanografía con aquellas máquinas Olivetti de entonces y estaba especialmente orgullosa de «escribir con todos los dedos», como ella misma se encargaba de recordar.
Podía pasarse horas copiando textos de libros en la máquina de escribir sin equivocarse. Le gustaban las cuentas, la caligrafía y colorear. Lo hacía todo con una precisión extraordinaria, sin salirse de la raya. Y si había algo que la definía tanto como su capacidad para trabajar era su sentido del orden.
Tampoco hacía falta pedírselo dos veces cuando había trabajo. Ponía y quitaba las mesas para comer, colocaba servilletas y toallas, barría el bar y, si hacía falta, también la calle. Hasta movía las camas para limpiar por debajo. Era incansable….
Fuente: wwww.elcomercio.es