Todos deberíamos preguntarnos «dónde nace la discapacidad», ya que todos de alguna manera u otra somos «discapaces».

Hace 100 años, nació Jérôme Lejeune, el médico que, sin saberlo, fue denominado el padre de la genética moderna. Y es que, en 1958 hizo uno de los mayores descubrimientos de la historia: la trisomía del cromosoma 21; es decir, la que define el síndrome de Down. Como médico provida y católico sabía lo que iba a suceder, pero trató de defender la vida hasta su último suspiro, pero no lo consiguió. Cada vez más países intentan acabar con la vida del nasciturus en cualquier condición, también con síndrome de Down. Un ejemplo es España, donde el 95 % de los diagnósticos de embarazo con esta condición acaban en aborto.
Desde que gobierna Pedro Sánchez se ha permitido que 582.172 bebés no descansen en el seno de su madre. En 2024, último año con datos, 106.172 mujeres decidieron frenar el crecimiento de su feto y quitarle la vida. Esto supone 3.075 más que en 2023, un 2,98 % de aumento, una demostración clara de que la cultura de la muerte está vigente en nuestro país.
Asimismo, expresó que esta reacción está «estrechamente vinculada a estereotipos y percepciones negativas» que aún persisten sobre las personas con síndrome de Down, algo que suele hacerse «especialmente evidente cuando la madre opta por seguir adelante con la gestación».
Por su parte, Pablo Siegrist, director general de la Fundación Jérôme Lejeune, expresó en una entrevista a este medio que asistimos a una especie de «esquizofrenia social» porque, por un lado, se impulsa «la integración de personas con discapacidad intelectual y, en particular, con síndrome de Down», y por otro «se nos está mostrando como algo bueno no permitirles nacer»….
Fuente: www.eldebate.com (María Fernández)